Emocionante adiós a Lucho Pinto
Su colega y amigo de más de 40 años en
"Los Caporales", Luis Arenas, estuvo a punto de desfallecer durante la misa en la
Iglesia San Francisco
Los aplausos y las lágrimas se confundieron ayer en la Iglesia San Francisco para despedir a Lucho Pinto, "el chico de la risa grande", quien falleció la madrugada del martes en el hospital "Gustavo Fricke", de Viña del Mar, como consecuencia de un estatus convulsivo que desembocó en un síncope.
El padre Juan Suárez, capellán de los artistas, ofició la misa por el eterno descansa del alma del humorista. A ella asistieron familiares, colegas, amigos y también numeroso público. |
El sacerdote resumió en pocas palabras las principales características del artista: "Un hombre bondadoso, bueno y alegre" dijo, mientras las lágrimas brotaban en la mayoría de los presentes en la iglesia.
La risa que caracterizó el oficio de "Los Caporales" a través de cuatro décadas se transformó en una mueca de dolor. Lucho Arenas, su compañero de toda una vida estaba inconsolable. Entró a la iglesia caminando como un sonámbulo y de la misma forma salió de ella. En los momentos en que la urna era trasladada por el pasillo hacia la puerta del templo, Lucho Arenas pareció desfallecer. Un sollozo se ahogó en su garganta, apoyó la cabeza en un hombro amigo y continuó caminando lentamente, arrastrando su pena, como si nada
existiera a su alrededor. |

Durante todo el velatorio el pequeño sombrero rojo de alas cortas, característico de las presentaciones del artista, estuvo sobre el ataúd. Junto a él, un afiche del dúo que recorrió el continente alegrando los espíritus.
A las 15.30 el cortejo fúnebre salió con destino al Crematorio del Cementerio Genereal, donde los restos
fueron incinerados.
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